domingo, 24 de febrero de 2008

Incoherencias de una mente exhausta


Tengo una urgencia por desahogar mi alma , como tantas veces plasmando en estas letras parte de ella; urgencia solo comparable al agotamiento en que me encuentro. Casi parezco un exhausto caminante del desierto que puede ver a lo lejos el oasis en que calmara su sed, en el que refrescara su cuerpo al contacto del agua fría con su piel. Pero ... siempre hay peros que se interponen entre los sueños y su realización o entre una simple Coca-Cola (en la tienda a 2 cuadras)y mi sed recostada cómodamente en mi cama. Existen claro los "peros" que no dependen de mi simple y "libre" voluntad (que de simple en verdad no párese tener nada y de "libre" mejor dejémoslo para cuando quiera hacerme un chaufa filo-intelectualoide en mi mente) Para este caso digamos que solo es un "pero" de esos que ponen en duda, en ocasiones, cuan motivados estamos en verdad por nuestra voluntad para lograr eso "que queremos".

Así, puestas las cosas en claro, soy solo un extenuado hombre en una cómoda caverna en la que puedo pasar la noche para recuperarme y que frente a mi solo veo que 2 kilómetros (complejo de vista de halcón incluido) me separan de esa isla en medio del desierto. Por que combatir mi cansancio si mañana el oasis aun estará allí? (caso insólito que no suele suceder con la mayoría de "metas", "sueños" y demás en la cotidianeidad de la vida) Sin embargo y no queriéndome meter en la controvertida, "postmoderna" e infarta neuronas discusión sobre si mañana tendría que el sol salir al amanecer "como siempre lo ha hecho" ERGO "siempre lo hará". Solo diré que después de dormir cómodamente este fatigado homo sapiens (a todo esto alguien me puede decir que cosa de "sabios" tenemos?) camino tranquilamente a la entrada de caverna, o salida como quiera que él la llamo puesto que al fin y al cabo era el único hueco que él percibió, y se dio con esas sorpresas que da la vida. Que, solo con el fin de dejar todo en claro, no fue de esas sorpresas que se pueden dar cuando bajo los efectos de un buen roncito en la oscuridad de la noche nos percatamos que la "chica sensual" que nos ligamos resulto que de "chica" no tenia nada. Ante sus ojos el oasis yacía sepultado bajo un manto de arena; o en pocas palabras no veía ya ni rastro de ese refugio salvador, una de las clásicas tormentas de arena lo había borrado del mapa (dejemos aparte el tamaño real que pudo tener para que pudiera ser enterrado tan fácilmente o la observación atinada de un interlocutor que objetara que talvez lo que vio finalmente solo fuera uno de los tantos espejismos con que suele engañar el desierto al los incautos).

Ante tanta "certidumbre" querre dejar de lado el "carpe diem" que esta grabado en mi alma?. No hay duda que estoy agotado y por eso talvez salpico tanta incoherencia; sin embargo, la Coca-Cola estaba riquísima.




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