domingo, 16 de marzo de 2008

Divagando sobre la educacion...

Hoy leía en los periódicos los resultados del examen tomado a los profesores que postulan a las plazas del estado; solo 151 me párese de 181 000 lograron alcanzar la nota requerida; es decir, menos del 0.1 % de estos futuros forjadores de hombres del mañana esta capacitado para ello. La verdad es que el resultado no me sorprende. Yo que he tenido la suerte de estudiar en colegios del estado, se del nivel paupérrimo de los docentes que allí se dedican a formar a la juventud del mañana. Profesores que se presentan el 1er día de clases y a los que ya no ves hasta el ultimo día, profesores que nunca llegaban a los alumnos, profesores que no sabían lo que enseñaban, etc. etc.. Y si nos ponemos a pensar de donde salen estos profesionales de la educación tan excelentemente preparados, tendríamos que poner en cuestión también la formación de estos.
En un principio y tras mi experiencia personal en algunos colegios del estado pensé que no habría otro sitio donde pudiera encontrar profesionales peor preparados; que aunque la educación en las universidades peruanas también podría estar en crisis el nivel de estas tendría que ser de hecho mejor.

Mi renuencia a ingresar a alguna de las universidades nacionales, a pesar de que tal vez eran mi única salida a una crisis económica que me impedía continuar mis estudios, estaba sobre todo influida por las vivencias que me contaron amigos que cruzaron por esas aulas en la época del terrorismo desenfrenado en los 80 (profesores que se vieron obligados a huir, horas de clase en que los miembros del partido instruían sobre la lucha armada, pintas, muertes y desaparecidos), por la condición en que quedaron esas universidades a pesar de ser liberadas de las huestes subversivas, por la catástrofe económica del Estado Peruano que impedía su verdadera repotenciación. Y desde luego impedía también poder pagarles a los profesores por lo que los mejores se fueron a las particulares, o impedía comprar los libros o equipos necesarios. Sin embargo habían transcurrido muchos años, mas de 10 desde que las universidades se retomaron y desde que el Perú en su conjunto inició un camino de reconstruccion y mejoras económicas. Pensé que talvez todo había mejorado. Me equivoque.

Ingrese a San Marcos, que aun para muchos
es la mejor del Perú. Bienaventurados los piensan que la realidad actual es la de hace 30 años atrás o mas! (época anterior al terrorismo en que las universidades nacionales estaban entre las mejores). Pero para cualquiera que tenga un mínimo de experiencia la verdad es que San Marcos es solo una sombra de antaño. Pasar por sus aulas el primer año fue casi una perdida de tiempo total. Se que algún profesor se salvara, sin embargo el nivel de muchos de ellos era semejante al de aquellos de la Gran Unidad Escolar donde termine mi secundaria. La diferencia estaba en que algunos de estos trogloditas diplomados; nadie sabe como llegaron a enseñar en lo que se supone es un nivel superior. Aparte, que con el cuento de ser "Catedráticos" podían decir bestialidad y animalada cualquiera y no tener que aceptar su error. Esto nos remite al tema del nivel de los ingresantes, el cual impedía que se dieran cuenta de las atrocidades que emitían estos licenciados en NeuronaAnestecia; a veces tan obvias casi como que 2+2 = 5. Caso típico fue el dícese "Matemático" que me toco por profesor; en verdad que tanta asnada que ponía en la pizarra solo motivo que lo mandara casi casi a recoger estiércol de asnos, tal vez asi podría sentirse mas a gusto, entre sus congeneres. Si termine sentado en el salón unas clases mas, solo fue porque en una universidad tan ordenada y con canales de resolución de problemas como este, tan excelentes; un profesor coimero o asno, lo mismo da para este caso, no podía ser sacado "por que lo protegía el sindicato".

Queda el ya clásico alivio de los que tratan de autoconsolarce con aquello de que "uno no tendrá buenos profesores pero tiene la biblioteca" (amnesia temporal, del que no quiere darse cuanta de la realidad, que olvida que la biblioteca de San Marcos es una de las mas desactualizadas del país). Supongo que siguiendo la lógica de esa forma de ver las cosas, deberíamos promover la abolicion de las universidades y dejar que las bibliotecas municipales o las bibliotecas comunales se dediquen a dar títulos profesionales; cuanto presupuesto ahorraríamos!. Es indudable que a alguien que al menos quiere aprender algo no le queda otras salida que recurrir a la biblioteca para tratar de llenar los huecos de la educación superior nacional; pero es obvio que creer en verdad que solo la lectura de libros equivale a una educación real a nivel superior, solo puede ser factible para alguien que nunca ha recibido una educación adecuada; lamentablemente esa es la situacion de la mayoría de peruanos.

Me da algo de gracia cuando los dirigentes del sindicato de profesores no aceptan las realidad que quedo en evidencia con esta prueba, cuando es una realidad que todos conocen; es risible cuando uno se entera que este resultado misérrimo del que hoy se quejan, es el mejor obtenido en una década!

Excepciones aparte; pero, que se podía esperar de algún gremio de los que son clásicos en este país, de los que dicen defender muchas cosas cuando en verdad lo único que defienden son sus propios intereses, como la permanencia prolongada de sus dirigentes. Dirigentes que siempre encuentran algo por que quejarse, que menosprecian el "academicismo" y hablan de que se debe actuar; muy propio de algunas interpretaciones arcaicas del ya clásico "la filosofía se a ocupado de interpretar al mundo cuando lo que se trata es de transformarlo", hablan de cambiar la sociedad, de ponerse en acción; sin embargo creo que cambia mas el mundo quien calladamente se enlista como voluntario y se queda viviendo 10 años en los andes educando o curando a los mas necesitados, que el que busca problemas hasta donde no los hay y cómodamente los señala o grita bandera en mano reclamando "revolución" (sufriendo de una amnesia sorprendente sobre las historia de los últimos años como la caída del muro de Berlín, la Perestroika o la masacre de jóvenes en China entre otros) para al final volver a su casa sentarse en un mueble cómodamente a ver TV. Me recuerda los días de toma de la universidad cuando los jóvenes ingresantes, manejados por los clásicos y al parecer vitalicios dirigentes, se volvían activista part time hasta que el hambre podia mas que sus ideales y se iban a sus casas donde sus madres los esperaban con el plato bien servido ...

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